¿Estás mirando el territorio correcto?
En muchas ocasiones la planificación estratégica y la colaboración interterritorial se basan en las delimitaciones administrativas de los territorios. Sin embargo, dichas delimitaciones no siempre son la mejor manera de potenciar las capacidades de éstos.
Además, la nueva política de cohesión europea para el período 2028-2034 está obligando a muchas administraciones a revisar cómo miden y justifican sus capacidades. El problema es que muchas lo hacen con las mismas unidades de siempre.
Por todo ello, antes de preguntarse qué necesita un territorio, habría que preguntarse si estamos mirando el territorio correcto.
Con ese objetivo, y basándonos en los datos ofrecidos en el Mapa de Complejidad Económica, que ofrece resultados por comunidades autónomas, provincias y municipios, y en el Índice Local de Innovación, que ofrece resultados por regiones funcionales y los municipios que las integran (ambos elaborados por COTEC) hemos analizado cuál sería el resultado en la complejidad económica de un territorio, si en lugar de considerar las provincias administrativas, consideraremos las regiones funcionales que se organizan alrededor de una alta intensidad de relaciones cotidianas asociadas a los flujos de movilidad en días laborables.
El resultado se pone de manifiesto en la siguiente tabla, que compara la complejidad económica provincial con la de la región funcional correspondiente (agrupaciones de municipios definidas por sus flujos reales de movilidad laboral). La nota metodológica al final del artículo detalla la composición exacta de cada región.

Estas son algunas conclusiones:
- El cambio de perspectiva cambia la lectura. La complejidad económica no se comporta igual cuando se mide por provincias o por regiones funcionales. Así, por ejemplo, Madrid pasa de una complejidad económica de 0,051 como provincia a 0,507 como región funcional: casi diez veces más. Navarra, en cambio, cae un 82% al integrarse en la región de Pamplona. No es que una medida sea mejor que la otra. Es que cada una cuenta una historia diferente, y sobre esas historias se toman decisiones de inversión, de política industrial y de colaboración interterritorial.
- No existe un patrón claro que permita establecer criterios de división territorial. Hay territorios que mejoran y otros que empeoran su puntuación de complejidad económica. Esto, descarta la tentación de aplicar recetas uniformes. No hay una lógica única que explique por qué Bilbao mejora ligeramente mientras Álava cae un 80%. Cada caso responde a una estructura de relaciones propia, y esa estructura es lo que hay que entender antes de diseñar cualquier estrategia.
- La unidad de análisis condiciona lo que crees que eres. Un territorio que comparte región funcional con una capital potente puede estar sobreestimando sus capacidades propias. Otro que opera en una región más débil puede estar infravalorando lo que ya tiene. Antes de definir una estrategia territorial, conviene asegurarse de que el mapa que usas te muestra lo que realmente existe, no solo lo que las fronteras administrativas permiten ver. Provincia y región funcional son dos lecturas posibles, pero no las únicas. Agregar el territorio bajo otro tipo de lentes, como cadenas de valor, ecosistemas de innovación, redes de talento, … abriría capas adicionales de análisis que hoy quedan invisibles.
Quizá el primer paso para diseñar mejores políticas territoriales sea atreverse a dibujar mapas distintos.

El Mapa de Potencialidades es nuestra herramienta dinámica que posibilita distintas miradas para hacer exactamente eso: identificar qué tiene un territorio, qué puede construir con ello, cómo se articula internamente y con quién puede ir más lejos.
NOTA METODOLÓGICA
En el caso de los territorios funcionales:
- Donostia está conformada por: Arrasate, Donostia, Irun, Eibar, Zarautz, Azpeitia
- Vitoria-Gasteiz está conformada por: Vitoria-Gasteiz, Logroño, Haro, Miranda de Ebro
- Bilbao está conformada por: Barakaldo, Bilbao, Gernika-Lumo, Durango
- Burgos está conformada por: Burgos, Soria, Lerna, Almazán, Burgo de Osma, Biriviesca, Medina de Pomar, Aranda de Duero
- Barcelona está conformada por: Sabadell, Barcelona, Terrassa, Vilanova i la Geltrú, L’Hospitalet de Llobregat, Granollers, Martorell, Vilafranca del Penedès, El Vendrell, Igualada, Mataró, Premià de Mar, Arenys de Mar
- Pamplona está conformada por: Pamplona, Tafalla, Tudela, Calahorra, Estella-Lizarra, Altsasu
- Gijón está conformada por: Oviedo, Gijón, Mieres, Langreo, Villaviciosa, Piloña, Llanes, Avilés, Pravia, Cangas del Narcea, Tineo
- Valladolid está conformada por: Valladolid, Medina del Campo, Cuéllar, Palencia, Aguilar de Campoo
- Madrid está conformada por: Madrid, Guadalajara, Alcobendas, Las Rozas de Madrid, Móstoles, Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz
Para obtener estos resultados, se ha identificado el valor de complejidad económica de los municipios que integran cada región funcional para el año 2024, salvo en los casos de Cuéllar y Aguilar de Campoo, para los que no se han encontrado datos disponibles. A partir de estos valores, se ha calculado la media de cada área, obteniendo así una estimación de la complejidad económica correspondiente a cada región funcional.
En el caso de las provincias, se han utilizado los valores disponibles para 2025. Esta diferencia temporal responde a la disponibilidad de la información: los datos municipales más recientes localizados corresponden a 2024, mientras que los datos provinciales disponibles corresponden a 2025.Aunque los datos no corresponden exactamente al mismo año, la comparación mantiene su valor analítico, ya que no busca medir una evolución temporal estricta entre 2024 y 2025, sino contrastar dos formas de agregación territorial a partir de los valores más recientes disponibles en cada caso.
